Omega 3 y polifenoles: protección cutánea

Agosto 19, 2009 by A. David  
Categoria Artículos, Nutrición-Salud

Si tuviéramos que elaborar una dieta antiinflamatoria, ésta no puede estar completa sin la inclusión de fuentes de ácidos grasos omega 3 y polifenoles presentes en frutas y verduras. Si prevenir los niveles elevados de inflamación es sensato y aun adecuado desde el punto de vista dermatológico, en buena lógica el consumo de los dos referidos tipos de nutrientes también lo sería. Aunque podemos encontrar literatura médica sobre el beneficio para la piel tanto de las grasas omega 3 como de muy diversos polifenoles, es interesante un estudio llevado a cabo en Australia y publicado en el American Journal of Clinical Nutrition que precisamente constató las bondades de estos dos nutrientes sobre una condición particularmente preocupante si cabe en nuestras antípodas como es la queratosis actínica, antesala del cáncer de piel. Del estudio de las rutinas dietéticas de 1.119 adultos concluyeron que el consumo regular de pescado graso (1 vez cada cinco días frente a quienes no lo consumían) reducía un 28% la probabilidad la desarrollarlo, mientras el consumo regular de una fuente de polifenoles como el vino (medio vaso diario frente a no consumirlo) conseguía que fuera un 27% menos probable este problema. No debe resultar una novedad que tu piel debe ser protegida por dentro y por fuera. Cuando se trata de los efectos nocivos de la radiación solar, también es cierto.

- “Food intake, dietary patterns, and actinic keratoses of the skin: a longitudinal study”, American Journal of Clinical Nutrition, abril 2009

¿Te atreves a hacerte una fotografía ultravioleta?

Casi es unánime hoy en día el consenso en Dermatología no sólo sobre la importancia de la protección solar, sino incluso sobre la consideración de ésta como el cuidado más importante para la salud y belleza de la piel. Un cuidado que debemos aplicar desde nuestra más primera infancia hasta la vejez y que, por supuesto, debemos transmitir a nuestros hijos. Aunque lo cierto es que a no todo el mundo le tienen que preocupar forzosamente las arrugas, cuestión distinta es el caso del carcinoma o melanoma. Nunca es tarde para comenzar a usar protección solar. Pero, del mismo modo, nunca es demasiado pronto. La fotografía ultravioleta que se emplea en la ciencia dermatológica es capaz de revelar el daño que inflinge y ha inflingido el Sol a nuestra piel, el cual se acrecienta conforme se va acumulando la exposición solar sin adecuada protección, pero que no por ello deja de existir a edades muy tempranas. Podemos ver a continuación la piel observada con fotografía ultravioleta (la más a la derecha) de personas de 4, 17, 37 y 64 años. Dicen que una imagen vale más que mil palabras, y en este caso cualquiera que sirva para llamar la atención sobre el daño solar (que puede traducirse en uno de los cánceres más extendidos en Occidente y el nº1 en EEUU, el de piel) es impagable. ¿Te atreves a hacerte una fotografía ultravioleta? Si hasta ahora eras descuidado con la protección solar, piensa en cómo puede ser ahora ésta y cómo puede llegar a ser en unos años si no tomas unas medidas que por otro lado son asequibles y eficaces (prácticamente a diario durante todo el año cada vez más gente emplea una hidratante facial, es bien sencillo asegurarse de que al menos ésta contenga protección UVA UVB si es el caso en que no usamos un protector).

Genifique, ¿quién da menos por más?


Voy a serte sincero. Bueno, ¿alguna vez no lo soy? El día que Lancome lance un producto que no me parezca otra oda al aburrimiento más absoluto formulando lo celebraré. Y como voy a dejar claro, el nuevo suero Genifique de Lancome no me va a hacer celebrar nada. Muchas veces uno lee mis críticas, las revistas de belleza, y parece acabar inmunizándose contra las publicidades sin fondo. Perdón, ¿he dicho las revistas de belleza? A veces termino creyendo que la profesión periodística es aquello que realmente cualquiera esperaría de la misma, así que olvida a las revistas de belleza. En esta ocasión Lancome se ha vuelto a superar con otra campaña de marketing que roza casi el absurdo, y aún si tuviera una fórmula tan increíble como su publicidad sería algo más tolerante con los publicistas en cuestión, pero por desgracia no es el caso. La afirmación de Lancome, que no es para tomársela a broma, es que este suero es capaz de revitalizar la actividad de los genes de la piel. En la nota al pie que acompaña esta afirmación uno puede leer que “activa la apariencia más joven de la piel”. Pero esto lo consigue cualquier producto hidratante mínimamente decente. ¿Qué significa entonces? Lo que cada cual quiera creer. Sin embargo, si uno baja la vista hacia la fórmula completa del producto no hay mucho donde dar rienda suelta a nuestra imaginación para interpretar las grandilocuentes frases de este producto. Formulado en agua, Genifique parece confiar casi exclusivamente en el bifida ferment lysate (segundo ingrediente), que es un probiótico o bifidobacteria cuyos beneficios para la piel apenas se han establecido más allá de una potencialmente lógica acción favorable sobre la flora cutánea. Pero es que esta bifidobacteria no es nada novedoso tampoco en cosmética, de hecho Lauder la incluye en su suero Advanced Night Repair Concentrate, un producto que activamente recomiendo. Y deduzco que confía en ese ingrediente porque como confíe en el cuarto ingrediente que es alcohol desnaturalizado -estupefacción- apaga y vámonos. La glicerina, que cuesta unos céntimos, es el tercer ingrediente, el quinto una simple silicona, luego vienen conservantes, hialuronato de sodio, más conservantes entre aceite de ricino, espesantes, fragancia. Y no le des la vuelta al envase porque aquí se acabó la fórmula. Es totalmente cierto, sin duda, que nuestra piel tiene genes, muchos de los cuales están implicados en generar proteínas que sustentan los métodos antioxidantes propios de nuestro organismo y su deterioro a nivel cutáneo está relacionado con el propio envejecimiento de la piel. Pero para de algún modo salvaguardar cosméticamente dichas proteínas debemos protegernos del sol y aportar antioxidantes (Archives of Dermatological Research, abril 2008). Este producto no tiene ni lo uno ni lo otro, aunque puede que quede muy vistoso en tu baño. Como has podido ver, la simplicidad de esta fórmula es abrumadora. Es difícil fabricar algo más insulso por un precio tan elevado (unos 90 euros). A mucha gente le resulta fascinante Genifique de Lancome con sus promesas nada menos que genéticas. A mí, francamente, no me resulta más fascinante que un bocata de mortadela.

Resveratrol, llave de la longevidad


La actual historia del descubrimiento de los genes de la longevidad empieza en el siglo XX con los experimentos acerca de la restricción calórica en animales. Clive M. McCay, científico nutricional de la Universidad de Cornell en Nueva York fue uno de los primeros y más exitosos investigadores en el campo del antienvejecimiento. En los años ’30 demostró que la restricción de calorías permitía a los animales vivir más tiempo. Reduciendo un 40% de calorías en ratas consiguió que éstas vivieran entre un 40% y un 50% más, retrasando asimismo todo tipo de enfermedades. Desde entonces este tipo de experimentos de dietas restringidas en calorías han funcionado una y otra vez en seres vivos, como levaduras, moscas, mosquitos, ratones o peces.

Todos los estudios conducidos en humanos sugieren que la rectricción calórica reproduce los mismos cambios biológicos que permiten extender la vida. El primer estudio en seres humanos fue en los años ’50 de la mano del fisiólogo Ancel Keys en la Universidad de Minnesota. Otro ejemplo es el del experimento Biosfera 2 llevado a cabo en 1991 en Tucson, Arizona. Epidemiológicamente también se confirman todos esos hallazgos; así, en la isla japonesa de Okinawa, cuya población es la más longeva del planeta, se consumen de 20% a 30% menos calorías que en el resto de Japón. En 2004 se publicó un estudio dirigido por el Doctor Luigi Fontana en el que los individuos con dietas de calorías restringidas no tenían ningún riesgo cardiovascular (el primer factor de mortalidad en Occidente) comparados con quienes seguían una dieta estándar. Esto significaba que tenían valores inferiores de colesterol total, colesterol malo LDL, o insulina en sangre, así como mayor colesterol bueno HDL. Posiblemente la conclusión más reveladora para el gran público resultó que quienes practicaban la restricción calórica mostraron un corazón propio de personas 15 años más jóvenes. Este estudio se enmarca de un proyecto a mayor escala denominado Calorie Restriction Society Research Project, que ha atraído la atención de la medicina antienvejecimiento de todo el mundo.

A pesar que desde los años ’30 del siglo pasado se ha constatado una y otra vez la efectividad de la restricción calórica para extender la vida, tuvieron que pasar varias décadas para explicar de un modo científico las concretas modificaciones biológicas que subyacían. Es decir, a la ciencia aún le quedaba por desvelar cuáles eran los genes de la longevidad que se veían favorablemente alterados por la restricción calórica. La fecha clave en el entendimiento de por qué funcionaba la restricción calórica fue 1997 gracias al científico David Sinclair, que descubrió el papel de las proteínas sirtuínas.

Si la restricción calórica funcionaba porque aumentaba la expresión de las sirtuínas (cuyo funcionamiento explicaré en otro momento), ¿acaso existía algún modo de conseguirlo sin tener que restringir las calorías? Ésa fue la pregunta que se hizo David Sinclair, para cuya respuesta empleó años de investigación y que, finalmente, encontró: los polifenoles y, de entre éstos, muy particularmente el resveratrol era capaz de aumentar la expresión de las sirtuínas.

En concreto, el resveratrol ha demostrado en estudios animales los siguientes beneficios cuando éstos eran a su vez sometidos a dietas altas en grasas y calorías:

- Los ratones tratados con resveratrol no ganaron peso y tenían las células adiposas o grasas más pequeñas

- Protegía a los animales de desarrollar diabetes

- Incrementaba el número de mitocondrias poductoras de energía en las células musculares - ¡sin hacer ejercicio!

- Ayudaba a quemar grasa corporal

- Incrementaba la capacidad aeróbica de los ratones según se comprobaba en ruedas para roedores

- Mantenía la sensibilidad a la insulina de las células, moderando los niveles de azúcar

- Transformaba las fibras musculares en fibras cortas como las que tienen los atletas entrenados - ¡sin hacer tampoco ejercicio físico!

- Mejoraba la fortaleza muscular y reducía la fatiga

- Aumenta la coordinación

- No había efectos adversos en el hígado ni en ningún otro tipo de células de otro órgano

Ya he hablado de la revolución de los polifenoles. No cabe duda que el resveratrol tiene un papel más que destacado en esta revolución.

En abril-mayo de 2009 fue lanzado con gran impacto en público y medios un producto español a base de resveratrol llamado Revidox. En realidad, Revidox contiene por cápsula 8 mg de resveratrol ‘bioactivo’ (ésta no es ninguna denominación científica, así que quiero creer que se trata de trans-resveratrol, que es la forma activa). Revidox cuesta 50 euros la dosis para 30 días. Hasta ahora he ofrecido en mi catálogo un suplemento de 20 mg de trans-resveratrol para 60 días por 22 euros. A partir de ahora, incorporo una fórmula de EEUU de 100 mg de trans-resveratrol para 60 días. Si tomáramos el precio/principio activo de Revidox, este nuevo suplemento de mi catálogo debería valer bastante más de 150 euros. Sin embargo, cuesta 33 euros. Aunque se incluirá en junio en el catálogo de Juventud y Belleza, ya está disponible (quien tenga interés puede escribirme a david_europa@hotmail.com).

Referencias

- “Resveratrol improves health and survival of mice on a high-calorie diet”, Nature, noviembre 2006

- “Small molecule activators of SIRT1 replicate signaling pathways triggered by calorie restriction in vivo”, BMC Systems Biology, marzo 2009

- “Sirtuins: novel targets for metabolic disease”, Current Opinion in Investigational Drugs, abril 2008