Vitamina D, el invierno y las autoridades sanitarias
Marzo 30, 2009 by A. David
Categoria Artículos, Nutrición-Salud
La vitamina D no sólo es una vitamina, sino que también puede ser considerada una hormona por el hecho de que el cuerpo puede generarla. La mucho menor exposición solar en invierno conduce a una reducida obtención de esta vitamina por dicha vía. Por otro lado, el invierno es una época caracterizada en no pocas personas por el acrecentamiento de sentimientos de melancolía; los médicos lo denominan “desórdenes afectivos estacionales”. Una destacable teoría explicativa es que la luz, a través de la retina ocular, estimula la glándula pineal, la cual promovería su vez la vitamina D. (Disease: Prevention and Treatment, 4ª edición, 2003). Un estudio del Dr Lansdowne (1998) apoya esta teoría de la vitamina D. Durante el invierno australiano, los investigadores dieron a 44 estudiantes sanos bien 400 UI (Unidades Internacionales) de vitamina D, bien 800 UI de vitamina D o bien ningún suplemento de la misma durante 5 días. Los dos primeros grupos mejoraron significativamente el estado de ánimo con respecto al tercero.
Pero realmente el espectro de beneficios de la vitamina D es muy amplio, mucho más de lo que se pensaba hace no muchos años. Mientras en noviembre de 2008 la “Academia Americana de Pediatría” duplicó, hasta 400 UI, la cantidad diaria recomendada de esta vitamina para niños, hoy ya es público, como ha declarado su portavoz Christine Stencel, que el tan oficial Instituto de Medicina en EEUU está estudiando aumentar las recomendaciones oficiales de vitamina D para toda la población. Cuando dentro de unos años las autoridades sanitarias aumenten la cantidad diaria recomendada de vitamina D para toda la población no podrás culpar a la ignorancia. A quien sí puedes culpar, entre otros, es a los burócratas sanitarios por su tardanza en escuchar al estamento médico.
Quién te lo habría dicho
Marzo 16, 2009 by A. David
Categoria Artículos, Nutrición-Salud
Frecuentemente hablo de los problemas asociados con seguir una alimentación incorrecta, la cual denomino esencialmente como proinflamatoria. Una de las causas centrales, como ya debes saber, es la disminución del consumo de ácidos grasos omega 3 y el aumento de sus antagónicos hormonales, los omega 6. Sus efectos en la población no sólo se ciñen a las clásicas enfermedades crónicas tantas veces enumeradas, sino que incluso repercuten en el comportamiento mismo. Exactamente la deficiencia de ácidos grasos omega 3 del tipo EPA y especialmente del tipo DHA ha sido asociada en múltiples estudios con el comportamiento agresivo y problemas de adaptación social (1). Tu abuela puede que te hable del crecimiento de delicuencia o de problemas sociales debido a la pérdida de valores. Como diría el Dr Sears, a mí me gusta llamarlo descenso en el consumo de omega 3.
Pero lo novedoso que quiero contarte no es eso, sino lo que sigue. Y es que quién te iba a decir que tales conclusiones son extrapolables a tu mascota. Investigadores italianos concluyeron en un estudio publicado en septiembre de 2007 (”Aggressive dogs are characterized by low omega-3 polyunsaturated fatty acid status” Vet Res Commun, 2007 Sep 19) que los dueños de los perros agresivos deberían añadir a la alimentación de sus canes ácidos grasos omega 3. Según ese estudio los perros agresivos y sanos tienen niveles significativamente más bajos de omega 3 y más elevados de omega 6 que los perros dóciles o tranquilos. Puede que tu abuela no sepa mucho de perros y menos aún de ácidos grasos, pero si dicen que siempre hay que hacer caso a nuestros mayores será por algo.
(1).- “Omega-3 fatty acid deficiencies in neurodevelopment, aggression and autonomic dysregulation: opportunities for intervention”, International Rev Psychiatry, 2006 Apr
- “Essential fatty acids and their role in conditions characterised by impulsivity”, International Rev Psychiatry, 2006 Apr
- “The effect of docosahexaenoic acid on aggression in young adults. A placebo-controlled double-blind study”, J Clin Invest, 1996 Feb
“Cuestión de peso”, maleducando a la población
“Cuestión de peso” es un programa recientemente estrenado en Antena 3 que tuve precisamente hace algunos días la oportunidad de ver. Como cualquiera puede intuir, dicho programa se basa en el seguimiento de personas con claro sobrepeso sometidas a ejercicio físico y una dieta controlada. Asimismo se les intruye sobre hábitos alimentarios. En múltiples ocasiones he criticado innumerables mitos y falsas creencias en nutrición. Desde luego este programa de televisión no ayudará demasiado a que la población de deshaga de tales mismos sino más bien al contrario, lo cual es una auténtica lástima teniendo en cuenta la repercusión social de esos medios. Que además sean nutricionistas quienes avalen programas como los referidos es a veces al menos paradójico. Si hace dos años pude ver en otro programa algo semejante en la cadena Cuatro llamado “Eres lo que comes” (¡se les recomendaba a los participantes la pasta como una cena correcta!), en esta ocasión comprobé que la recomendación era tomar todo desnatado, deshacerse de toda fuente de grasa y utilizar sólo fruta como tentempié (quizás con algún lácteo desnatado). La fruta y verduras son fuentes alimentarias muy saludables, ricas en micronutrientes, pero intentar deshacerse del sobrepeso a base de las mismas es un reto nada fácil. Si siguen semejante dieta predigo un hambre muy difícil de manejar y permanentemente recurrente. Porque sin un sólido aporte proteínico en cada ingesta -y las frutas y verduras son carbohidratos- es muy complicado, por no decir absolutamente imposible, controlar bien los niveles de glucosa e insulina. Y esas personas, por su sobrepeso, muestran una mala tolerancia a la alimentación rica en carbohidratos. También debe haber un aporte mínimo de grasas saludables; las grasas monoinsaturadas y omega 3 estimulan la colecistoquinina, que reduce el hambre, mientras una comida alta en carbohidratos estimula la ghrelina, que incrementa el hambre. Adicionalmente, observé cómo a los participantes se les decía cuánto peso total habían perdido respecto al programa anterior. Pero lo relevante no es la pérdida de peso sino la pérdida de grasa, que no es lo mismo.
Precisamente un estudio aparecido en marzo de 2009 en Journal of Nutrition (”A Moderate-Protein Diet Produces Sustained Weight Loss and Long-Term Changes in Body Composition and Blood Lipids in Obese Adults”, Journal of Nutrition, marzo 2009) confirma mis puntos de vista. Uno de los aspectos más interesantes de este estudio es que fue lo suficientemente largo en duración (1 año) y los sujetos del estudio tuvieron un control permanente sobre las respectivas dietas que le les asignaron, todo lo cual hace bastante irrebatibles sus conclusiones. ¿Cuáles fueron los 2 tipos de dietas asignadas? Por un lado una basada en la pirámide alimentaria del USDA (Departamento de Agricultura de EEUU, calorías repartidas en 55% carbohidratos, 15% proteína, 30% grasa), por otro una basada en la pirámide de una dieta favorable a la Zona (calorías repartidas en 40% carbohidratos, 30% proteínas, 30% grasas). Ambos grupos recibieron el mismo número de calorías totales diarias (1.900 los hombres, 1.700 las mujeres), pero los del segundo grupo consumieron el doble de proteína. ¿Cuáles fueron los resultados? Al final de un año, los que siguieron una dieta favorable a la Zona perdieron un 38% de grasa corporal más que los de la pirámide del USDA, y además presentaban niveles más bajos de triglicéridos y niveles más elevados de colesterol bueno HDL. Como puedes comprobar por ti mismo, lo importante no es la reducción en sí de las calorías, sino la composición de dichas calorías. En último término, ¿quiénes se preocupan más por deshacerse de su grasa corporal y mantener una buena masa muscular? Los atletas de élite como los corredores de velocidad y los gimnastas. Quizás por eso muchos de ellos siguen una dieta favorable a la Zona. ¿Es mucho pedir que los nutricionistas lean la literatura científica?
Nuevo “Laser Lightening Toner” del Dr Brandt, un buen tónico
Marzo 16, 2009 by A. David
Categoria Artículos, Cosmética-Dermatología
En el universo de los tónicos faciales son poco numerosas las ocasiones en que encontramos productos realmente dignos de mención. Ésta es una de ellas. El nuevo tónico del Dr Brandt (a la venta en Sephora e internet) se presenta como un cosmético para reducir las manchas gracias a la inclusión de polypropylene terephthalate y aminoethylphosphonic acid. Si bien sobre el primer ingrediente de ellos prácticamente no hay investigación publicada acerca de sus propiedades aclarantes, la hay limitada sobre el segundo, apuntando posiblemente la inhibición de la melanogénsis que promovería a su acción sobre la enzima dopachrome tautomerase. A pesar de la limitada evidencia científica antimanchas, ambos son ingredientes correctos para el cuidado de la piel. Adicionalmente también hay en la fórmula un derivado del antioxidante C60-Fullerene, famoso éste -el original- gracias a la crema Zelens. Además de su acción antioxidante existe, afortunadamente, un estudio (Archives of Dermatology Research, Agosto 2007, págs. 245-257) que confirmó la idoneidad de este derivado como superior al ácido ascórbico a la hora de reducir las manchas producidas por la exposición ultravioleta. También contiene extracto de té verde. El único ‘pero’ de esta fórmula es el aceite de piel de naranja, aunque no parece probable que cause problemas para la piel. En definitiva, un buen tónico interesante para quien quiera probar ingredientes alternativos para aclarar la piel. En tal caso es siempre recomendable integrarlo en un programa cosmético que incluya otros ingredientes antimanchas más contrastados.
