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La actual historia del descubrimiento de los genes de la longevidad empieza en el siglo XX con los experimentos acerca de la restricción calórica en animales. Clive M. McCay, científico nutricional de la Universidad de Cornell en Nueva York fue uno de los primeros y más exitosos investigadores en el campo del antienvejecimiento. En los años ’30 demostró que la restricción de calorías permitía a los animales vivir más tiempo. Reduciendo un 40% de calorías en ratas consiguió que éstas vivieran entre un 40% y un 50% más, retrasando asimismo todo tipo de enfermedades. Desde entonces este tipo de experimentos de dietas restringidas en calorías han funcionado una y otra vez en seres vivos, como levaduras, moscas, mosquitos, ratones o peces.
Todos los estudios conducidos en humanos sugieren que la rectricción calórica reproduce los mismos cambios biológicos que permiten extender la vida. El primer estudio en seres humanos fue en los años ’50 de la mano del fisiólogo Ancel Keys en la Universidad de Minnesota. Otro ejemplo es el del experimento Biosfera 2 llevado a cabo en 1991 en Tucson, Arizona. Epidemiológicamente también se confirman todos esos hallazgos; así, en la isla japonesa de Okinawa, cuya población es la más longeva del planeta, se consumen de 20% a 30% menos calorías que en el resto de Japón. En 2004 se publicó un estudio dirigido por el Doctor Luigi Fontana en el que los individuos con dietas de calorías restringidas no tenían ningún riesgo cardiovascular (el
primer factor de mortalidad en Occidente) comparados con quienes seguían una dieta estándar. Esto significaba que tenían valores inferiores de colesterol total, colesterol malo LDL, o insulina en sangre, así como mayor colesterol bueno HDL. Posiblemente la conclusión más reveladora para el gran público resultó que quienes practicaban la restricción calórica mostraron un corazón propio de personas 15 años más jóvenes. Este estudio se enmarca de un proyecto a mayor escala denominado Calorie Restriction Society Research Project, que ha atraído la atención de la medicina antienvejecimiento de todo el mundo.
A pesar que desde los años ’30 del siglo pasado se ha constatado una y otra vez la efectividad de la restricción calórica para extender la vida, tuvieron que pasar varias décadas para explicar de un modo científico las concretas modificaciones biológicas que subyacían. Es decir, a la ciencia aún le quedaba por desvelar cuáles eran los genes de la longevidad que se veían favorablemente alterados por la restricción calórica. La fecha clave en el entendimiento de por qué funcionaba la restricción calórica fue 1997 gracias al científico David Sinclair, que descubrió el papel de las proteínas sirtuínas.
Si la restricción calórica funcionaba porque aumentaba la expresión de las sirtuínas (cuyo funcionamiento explicaré en otro momento), ¿acaso existía algún modo de conseguirlo sin tener que restringir las calorías? Ésa fue la pregunta que se hizo David Sinclair, para cuya respuesta empleó años de investigación y que, finalmente, encontró: los polifenoles y, de entre éstos, muy particularmente el resveratrol era capaz de aumentar la expresión de las sirtuínas.
En concreto, el resveratrol ha demostrado en estudios animales los siguientes beneficios cuando éstos eran a su vez sometidos a dietas altas en grasas y calorías:
- Los ratones tratados con resveratrol no ganaron peso y tenían las células adiposas o grasas más pequeñas
- Protegía a los animales de desarrollar diabetes
- Incrementaba el número de mitocondrias poductoras de energía en las células musculares - ¡sin hacer ejercicio!
- Ayudaba a quemar grasa corporal
- Incrementaba la capacidad aeróbica de los ratones según se comprobaba en ruedas para roedores
- Mantenía la sensibilidad a la insulina de las células, moderando los niveles de azúcar
- Transformaba las fibras musculares en fibras cortas como las que tienen los atletas entrenados - ¡sin hacer tampoco ejercicio físico!
- Mejoraba la fortaleza muscular y reducía la fatiga
- Aumenta la coordinación
- No había efectos adversos en el hígado ni en ningún otro tipo de células de otro órgano
Ya he hablado de la revolución de los polifenoles. No cabe duda que el resveratrol tiene un papel más que destacado en esta revolución.
En abril-mayo de 2009 fue lanzado con gran impacto en público y medios un producto español a base de resveratrol llamado Revidox. En realidad, Revidox contiene por cápsula 8 mg de resveratrol ‘bioactivo’ (ésta no es ninguna denominación científica, así que quiero creer que se trata de trans-resveratrol, que es la forma activa). Revidox cuesta 50 euros la dosis para 30 días. Hasta ahora he ofrecido en mi catálogo un suplemento de 20 mg de trans-resveratrol para 60 días por 22 euros. A partir de ahora, incorporo una fórmula de EEUU de 100 mg de trans-resveratrol para 60 días. Si tomáramos el precio/principio activo de Revidox, este nuevo suplemento de mi catálogo debería valer bastante más de 150 euros. Sin embargo, cuesta 33 euros. Aunque se incluirá en junio en el catálogo de Juventud y Belleza, ya está disponible (quien tenga interés puede escribirme a david_europa@hotmail.com).
Referencias
- “Resveratrol improves health and survival of mice on a high-calorie diet”, Nature, noviembre 2006
- “Small molecule activators of SIRT1 replicate signaling pathways triggered by calorie restriction in vivo”, BMC Systems Biology, marzo 2009
- “Sirtuins: novel targets for metabolic disease”, Current Opinion in Investigational Drugs, abril 2008
La restricción calórica ha extendido de modo significativo la esperanza de vida en múltiples seres vivos, como levadura, lombrices o roedores. Sin embargo, aún no estaba de modo equiparable testada en un grupo primate, que científicamente incluye tanto a los monos como a los humanos. En un estudio publicado en el número de julio 2009 de la revista Science, científicos de la Universidad de Winconsin-Madison y del Centro Nacional de Investigación en Primates de Wisconsin demostraron que la restricción calórica es exitosa tanto retrasando la enfermedad como aumentando la supervivencia en un tipo de macacos cuya esperanza de vida media son 27 años. 76 de estos macacos de entre 7 y 14 años de edad fueron divididos en una dieta estándar abundante y una dieta con 30% menos de calorías. 30 comenzaron el estudio en 1989 y 46 en 1994.
Los resultados a primera vista parecen incuestionables. Hoy continúan vivos el 80% de los primates sometidos a dietas restringidas en calorías, pero sólo la mitad de los de la dieta sin restricción. Además, la masa cerebral, la memoria, la capacidad de resolución de problemas y el control motriz son mayores en los de las dietas limitadas. Según el Dr Johnson, se han podido identificar tres regiones del cerebro favorablemente afectadas por la restricción calórica. Mis conclusiones sobre este estudio son, en general, las que tengo sobre la restricción calórica. Si hay un método demostrado una y otra vez desde que hace décadas se empezó a testar en seres vivos para aumentar la esperanza de vida es la restricción calórica. Pero reconozco que a la gran mayoría esta misma idea no les resulta atractiva. En realidad, no es del todo cierto que sólo importa la cantidad que comas independientemente de lo que comas. Pues lo que en efecto comas te hará más sencillo -o muy complicado- practicar una restricción calórica de modo prácticamente permanente. Con esto quiero decir que si consumes una dieta rica en carbohidratos, la cual promueve la insulina alta, no podrás desprenderte de tus ganas de comer y tu avidez. Una dieta antiinflamatoria, diseñada para mantener niveles moderados y regulares de insulina y azúcar, acaba casi naturalmente conduciendo a la restricción calórica. Es tan simple como que cuando tenemos menos hambre comemos menos. En mi interés siempre por la longevidad, lo cierto es que desde este punto de vista creo que tienen valor los suplementos que ayudan a reducir el apetito, como la irvingia. El adecuado consumo de fibra también ayuda a evitar el sobreconsumo de calorías. Un valor que para la mayoría es insospechado, pero de revelar las pequeñas cuestiones no advertidas depende en importante medida la ciencia.

Publicado en noviembre de 2008 en EEUU, “Younger You” (”Tú más Joven”) posiblemente sea, de los 5 o 6 libros que tengo entre manos en estas fechas, el que me ha resultado más interesante. ¿Estás preparado para adentrarte en la filosofía médica del Dr Eric Braverman?
- Eres tan joven como tu parte del cuerpo más vieja
El cuerpo envejece a distintas velocidades. Por ejemplo, tu corazón puede envejecer antes que el resto de tu cuerpo, o puedes tener la piel arrugada prematuramente. Eso significa que determinados genes son mayores que tu edad cronológica. Tengas 30, 40, 50, 60 o más años, algunas partes envejecerán con mayor rapidez que otras. Nuestro código de envejecimiento es nuestro destino; el objetivo debe ser romperlo. Podemos vernos mejor y vivir más y más tiempo si entendemos nuestro cuerpo como lo que es: un conjunto de edades y etapas. Aunque la ciencia nos pueda hacer capaz de vivir 120 años eres tú quien debe determinar cómo vivirlos. ¿Tenemos que perder la vitalidad pasados los 60? ¿Debe una mujer renunciar a su vida sexual tras los 55? ¿No nos queda más que asumir la demencia pasados los 70 u 80 años?
- Descodificar los estados de envejecimiento
Al envejecer nuestros cuerpos se deterioran. Solemos pensar que esta debilitación se debe a enfermedades acumuladas o pasadas, pero ahora la comunidad científica puede afirmar que la causa primera es un factor de la edad. Cualquier enfermedad es causada por el envejecimiento, lo cual debilita órganos y sistemas conduciéndonos en último lugar hacia la muerte. A la edad de 30, una o más partes de nuestro cuerpo tendrán 40 años. E incluso hay personas que con 20 años pueden tener unos huesos de 30 años o un corazón de 40 o 50 años. Los fallos de estos órganos pueden denominarse pausias. Las mujeres están familiarizadas con el término menopausia, modelo de esta teoría. Como la menopausia, todas las pausias ocurren con un desequilibrio en la producción hormonal. Cualquier pausia puede restarle 10 o 20 años a tu vida. Se produce cuando un sistema u órgano tiene mayor edad que tu edad cronológica. El envejecimiento ocurre a lo largo de tu cuerpo a través de los siguientes códigos:
· Biopausia: El cerebro pierde sus neurotransmisores
· Electropausia: El cerebro pierde su rapidez de procesamiento
· Cardiopausia: La capacidad de bombeo del corazón se deteriora
· Vasculopasia: El diámetro de los vasos sanguíneos se reduce
· Inmunopausia: El sistema inmunitario se debilita
· Tiropausia: El sistema del tiroides se debilita
· Menopausia: Comienza la pérdida hormonal en mujeres
· Andropausia: Comienza la pérdida hormonal en hombres
· Osteopausia: Pérdida de densidad de los huesos
· Somatopausia: Pérdida de tono y fortaleza muscular
· Dermatopausia: La piel pierde colágeno y elasticidad
No hay ningún código de envejecimiento que no pueda ser revertido. ¿Podemos revertirlos todos al mismo tiempo? Ahora empieza a ser posible.
- Tu cerebro controla tu cuerpo
Las siguientes cuatro funciones coordinadas por neurotransmisores especializados determinan la relación entre el cerebro y la generación de electricidad en el cuerpo:
· Voltaje: Controlado por el neurotransmisor dopamina, mide la intensidad y el poder al que el cerebro responde a los estímulos, y su efectividad en procesar información. El voltaje determina, por ejemplo, tu metabolismo, cómo el cuerpo procesa alimentos y varios estados de conciencia hasta el sueño profundo.
· Rapidez: Controlado por el neurotransmisor acetilcolina. Mejorando la rapidez cerebral puedes mejorar la memoria, la atención, tu coeficiente intelectual, e incluso tu comportamiento.
· Ritmo: Mide el equilibrio entre los dos hemisferios cerebrales. Cuando hay equilibrio la electridad se recibe de un modo fluido. El ritmo determina la adaptación al estrés, y la percepción del dolor. El neurotransmisor GABA controla el ritmo.
· Sincronía: Existen 4 tipos de ondas que nos proveen distintos niveles de conciencia. La sincronía equilibra el movimiento de estas 4 ondas en ambos hemisferios. La falta de sincronía conduce a problemas de sueño, depresión y miedo. Esto su vez genera inflamación en el organismo. La serotonina afecta directamente a la sincronía.
El cerebro actúa como un descifrador hormonal que regula, interpreta y traslada la comunicación entre órganos. A partir de los 30 años el cerebro se vuelve menos efectivo en enviar señales a los órganos para que produzcan hormonas. Esto fuerza el envejecimiento:
CAMBIOS/DESCENSOS HORMONALES
· A los 30 años: Hormona del crecimiento
· A los 40 años: Testosterona, estrógeno, progesterona
· A los 50 años: DHEA, tiroides
· A los 60 años: Insulina, paratiroides
· A los 70 años: Calcitonina, eritropoietina
Revertir una pausia tiene un efecto dominó en la prolongación de la vida. El Dr Eric Braverman expone su propia terapia para conseguirlo -que aplica como director en el Place for Achieving Total Health (PATH) Medical Center de Nueva York (’Centro Médico para la Consecución de la Salud Total’)- que en gran parte podemos seguir individualmente mientras en otras se precisa el control médico:
1.- Evaluación y diagnóstico
2.- Terapia con hormonas bioidénticas (mucho se habla de las hormonas bioidénticas en EEUU en los últimos años, cuestión que da para diversos artículos)
3.- Suplementos nutricionales específicos
4.- Una dieta multicolor
5.- Ejercicio físico
Yo ahora me quedo con muchas más ganas de conocer mejor el programa “Younger You” del Dr Braverman, y sobre todo de sus posibles aplicaciones reales. ¿Y tú? Si es así, permanece atento. ¿Acaso prefieres tener unos órganos de 60 o 70 años a unos de 30? Tú eliges tu edad.

Los Doctores Michael F. Roizen y Mehmet C. Oz son sin lugar a dudas quienes más veces han copado la lista de referencia de best-sellers en el New York Times en los últimos años. Al menos entre todos los libros publicados de salud y bienestar. “You: Staying Young”, “You: On a Diet”, o “You: The Owner´s Manual” han sido todos ellos nº1 en la mencionada prestigiosa lista de ventas norteamericana. Si bien este éxito puede ser absolutamente novedoso para el Dr Oz, no lo es tanto para el Dr Roizen, que en su día publicó diversos libros basados en el concepto antienvejecimiento de “RealAge” o “Edad Real” ideado por él. Siendo imposible resumir toda la información proporcionada en sus exitosos libros “You:..”, qué mejor que preguntarles a ambos sobre las estrategias más simples de incorporar a nuestra vida que mayor impacto pueden tener para una salud más robusta y una longevidad prolongada y satisfactoria.
- Pregunta: ¿Existe algún alimento, vitamina, mineral, ejercicio, estilo de vida..etc que pueda hacer contra nuestro envejecimiento más que cualquier otro?
- Drs Oz/Roizen: Nuestras elecciones en término de sencillez e impacto son dos:
1. Camina 30 minutos al día. No hay excusas. Si lo haces todos los días, tendrás además la actitud para proponerte otros cambios.
2. Consume 2 gramos de ácidos grasos omega-3 cada día.
- P: ¿A qué edad debemos empezar a prestar atención al proceso de envejecimiento?
- Drs Oz/Roizen: Realmente el proceso de envejecimiento comienza en la adolescencia. Cuanto antes le prestes atención mejor. Más vale siempre hacerlo tarde que nunca. Tus células básicamente tienen una memoria de 3 años. Modificando tus hábitos durante al menos 3 años es casi como si los hubieras seguido durante toda tu vida.
También citan la inflamación en esa entrevista. Yo sinceramente creo en las recomendaciones de los Drs Roizen y Oz. No es que me hayan interesado sus libros -que lo han hecho-, simplemente he estado leyendo los estudios científicos de los últimos años.

El Dr Alexander Imich puede presumir de valerse por sí mismo, continuar investigando y escribiendo, mantener una vida social activa así como el contacto con sus amistades tanto directamente como por correo electrónico. Todo esto no parece algo inusual. Excepto porque el Dr Imich cuenta con 105 años. Conociendo su vida, uno de los aspectos más interesantes es que precisamente ha ejercitado desde su primera juventud prácticas reconocidas para prolongar la vida como el ejercicio físico, la restricción calórica, una dieta saludable, la ingesta de suplementos nutricionales, la meditación y el interés permanente por múltiples cuestiones. Nacido en Polonia en una familia judía, el Dr Imich fue muy influido por su padre, quien tuvo que renunciar a la medicina por los negocios familiares. Él le enseñó a practicar ejercicio y diversos deportes, así como las abluciones en agua fría, un ritual característico de la comunidad judía. Así, deportes como el fútbol, el boxeo, la jabalina, el tiro de disco, el sky, la vela, la natación o el footing se convirtieron en parte de su vida. Su pasión por la naturaleza y los animales le hizo entrar en el campo de la zoología, obteniendo finalmente en 1929 su doctorado en química. Sus primeros años tras la universidad trabajó en una fábrica de cosméticos en Polonia. La ocupación soviética de parte de su país le condujo a tener que sufrir 3 años en un campo de trabajos forzados con la ya entonces su mujer a temperaturas bajo cero. Tras la Segunda Guerra Mundial regresó a Polonia, donde descubrió que la mayor parte de su familia había desaparecido tras la barbarie nazi. En 1952, bajo el miedo de que los comunistas tomaran el resto de Europa, emigró con su mujer a Estados Unidos, donde trabajó en diversas compañías como químico. Finalmente acabó especializándose en el mundo de la psicoterapia y la parapsicología en la ciudad de Nueva York, donde ahora reside.
Uno de los libros que más le han influido de cara a su estilo de vida fue según él “Life Extension, A Practical Scientific Approach”, de 1982 y de los Dr Pearson y Shaw. Sus suplementos nutricionales incluyen: un multivitamínico-multimineral, genjibre, coenzima Q10, extracto de semillas de uva, ajo, cardo mariano, inositol, bromelain, polifenoles de manzana, glucosamina y condroitina, extracto de hoja de olivo, fosfatildicolina, jugo de noni y granada, o cúrcuma.
Respecto a su dieta, su amigo el Dr Donald Morse afirma que el Dr Imich practica lo que él denomina “subnutrición, básicamente comiendo pequeñas cantidades de alimentos saludables, como frutas y verduras, pescado, carnes blancas y prácticamente nada de dulces”. Sin duda, el Dr Imich está al tanto de los reconocidos beneficios de la restricción calórica. “Cuando estoy con 
mis amigos y dejo de comer ellos siguen haciéndolo. Creo que la restricción calórica es un significativo factor de mi longevidad”. Su dieta consiste básicamente en frutas, verduras, semillas, pan integral, productos de soja como el tofu, nueces, legumbres, pollo y pavo sin piel, pescados, y un mínimo de 6 vasos de agua alcalinizada al día. Por el contrario, no come carne roja, huevos, leche de vaca, café, bebidas alcohólicas excepto vino tinto, patatas, azúcar, queso ni harinas refinadas. No bebe agua del grifo ni fuma, aunque esto último lo hizo hasta los 50 años. Aparte de su dieta, el Dr Imich tiene un historial familiar de longevidad, ya que sus abuelas vivieron hasta entrados los 90 años, igual que su hermano mayor. Actualmente Estados Unidos tiene la mayor población neta de centenarios, con 90.000 en 2008, en gran parte debido al elevado número de habitantes, así como por los avanzados cuidados médicos. Se estima que en 2050 habrá más de 1 millón de centenarios en Estados Unidos. Esto contrasta, evidentemente, con la rampante epidemia de enfermedades crónicas en este país. Por un lado quienes posiblemente peor comen del mundo, mientras por otro quienes -por desgracia éstos son minoría en relación con los anteriores- más conscientes de su salud son y se benefician de los avances de la primera potencia mundial en investigación científica. Es lo que yo llamo la paradoja norteamericana.
El Dr Imich cuida enormemente sus rutinas diarias. Se acuesta a las 11 de la noche y se levanta a las 7 de la mañana. Duerme en un colchón firme con base de madera. Una vez despierto, se baña y medita durante 10 minutos. Su desayuno consiste en avena con lecitina, y una rebanada de pan integral con humus o tofu junto con parte de sus suplementos. Respecto al ejercicio, sigue practicando el yoga, en el que se inició con 16 años. Sus intereses pasan por la astronomía, la medicina, o la parapsicología.
Las 10 claves de la longevidad del Dr Imich son, según él mismo:
1.- Restricción calórica
2.- Dieta: Cuida todo que come, evitando alimentos no saludables
3.- Suplementos: Toma diariamente un gran número de suplementos cuidadosamente seleccionados.
4.- Ejercicio: Tras una vida llena de deportes, actualmente el Dr Imich practica el hatha yoga.
5.- Una vida matrimonial feliz: El apoyo mutuo con su fallecida mujer Wela cree que ha contribuido a una vida prolongada.
6.- Objetivos definidos en la vida: En el caso del Dr Imich, desde pequeño ha estado obsesionado con los fenónemos inexplicables, y su deseo no realizado sigue siendo convencer a la comunidad científica del valor de la parapsicología.
7.- Curiosidad: El estudio personal de la astronomía (tiene un telescopio en su casa) ha mantenido su mente activa.
8.- Actitud optimista: A pesar de sucesos tan terribles como perder a su familia en el Holocausto, el Dr Imich es optimista sobre su vida y la humanidad en general.
9.- Genes: El Dr Imich tiene un historial de longevidad
10.- Rutinas regulares: Entre ellas, los baños fríos, el ejercicio, la meditación, las horas de sueño y el estudio.

A la hora de debatir los métodos conocidos por la ciencia para extender la esperanza de vida es prácticamente ineludible hablar de la restricción calórica (calorie restriction, CR). Esta ocasión no es una excepción. En el gráfico superior podemos observar el resultado de un muy destacado estudio de restricción calórica llevado a cabo por los laboratorios BioMarker (1). En él aparecen tres líneas:
· Línea negra: Ratones que consumieron una cantidad normal de calorías.
· Línea roja: Ratones sometidos a restricción de un 40% de calorías desde una edad adulta = 40% de prolongación de la vida restante
· Línea azul: Ratones sometidos a restricción de un 40% de calorías desde una edad temprana = 40% de prolongación de la esperanza de vida máxima
En el mencionado estudio resultó sorprendente que en sólo 4 semanas de restricción calórica ya se revirtieron el 70% de los cambios genéticos inducidos por el envejecimiento respecto al total de cambios genéticos que se observan tras 2 años de restricción calórica.
El hígado juega un papel muy importante en mantener la homeostasis (equilibrio) de la glucosa o azúcar en sangre, la cual está controlada por hormonas como la insulina, el glucagón o la hormona del crecimiento. Si estás familiarizado con la dieta antiinflamatoria, esto no se resultará ajeno. Y es que los niveles de azúcar e insulina elevados están claramente relacionados con la diabetes, hipertensión o ataque cardíaco hasta el punto que ya en 1990 se hablaba de la ‘toxicidad de la glucosa’. (2) Teniendo esto en cuenta, los científicos de BioMarker testaron en el hígado los 5 medicamentos (si bien uno de ellos son las isoflavonas aisladas de soja) con mayor potencial para emular la restricción calórica y sus resultados de longevidad.

¿Y cuál fue el medicamento con mejores resultados de longevidad entre los testados? Como has podido adivinar desde el comienzo de este artículo, fue la metformina. La metformina, aprobada en Europa hace más de 20 años y poco después en Estados Unidos, es uno de los medicamentos más vendidos para tratar la diabetes tipo II. En concreto, la metformina mejora la sensibilidad de las células a la insulina. Con ello, evita que el páncreas segregue más y más insulina -porque las células no la reciben- y nos lleve a un estado de hiperinsulinemia. En 2002, un estudio conducido por el National Institute on Aging de EEUU demostró que la metformina aumentaba la esperanza de vida un 20% en ratones.
Por desgracia, la metformina no está exenta de posibles efectos adversos o secundarios, como el constipado, el fallo renal o incluso coronario (”What your doctor may not tell you about diabetes”, Steven Joyal, 2008). ¿Es posible obtener los beneficios de longevidad de la metformina sin riesgo de efectos secundarios? Yo creo sinceramente que sí. La Universidad de Harvard ha demostrado que una dieta antiinflamatoria como la Dieta de la Zona (que es una dieta de restricción calórica sin hambre ni privación) es capaz de mejorar la sensibilidad a la insulina en cuestión de días.(3) Adicionalmente para mejorar tu sensibilidad a la insulina:
- Sigue una dieta rica en omega 3. Idealmente añade aceite de pescado destilado (Hormones and Metabolic Research, 2008)
- Consume especias, muy especialmente la canela y la cúrcuma.
- Asegúrate una ingesta diaria de vitamina D (American Journal of Clinical Nutrition, 2004)
- Incluye alimentos ricos en cromo como el brócoli o la cebolla. Si te preocupa especialmente mantener unas células sensibles a la insulina, considera un suplemento entre 100 y 200 microgramos de polinicotinato de cromo.
(1).- “Genomic profiling of short-and long-term caloric restriction in the liver of aging mice”. Proceedings of National Academy of Sciences USA, 98:10630-10635, 2001
(2).- “Glucose toxicity” Diabetes Care, 13:610-630, 1990.
(3).- “Beneficial effect on average lipid levels from energy restriction and fat loss in obese individuals with or without type 2 diabetes” Diabetes Care 21: 695-700 (1998)

Inflammaging (inflammation + aging; inflamación + envejecimiento) es un término creado por el italiano Dr Claudio Franceschi tras el estudio de personas centenarias y encontrar diferencias biológicas en éstas que las hacen genéticamente más resistentes a las consecuencias de la inflamación (1). Durante años hemos sabido que la inflamación y oxidación participan en una interacción destructiva que subyacen a la mayoría de cambios que entendemos como consecuencias inevitables de la edad (2). Como conclusión de su trabajo con personas de muy avanzada edad y el hallazgo de su habilidad única para suprimir la inflamación, el Dr Franceschi creó el término inflammaging para resumir las conclusiones de su equipo: “Inflammaging es considerada la fuerza más importante en explicar las patologías asociadas con la edad, como los problemas neurodegenerativos, arteroesclerosis, diabetes, o sarcopenia (pérdida de masa muscular), entre otras, todas las cuales comparten una causa inflamatoria”
Desde el trabajo principal del Dr Franceschi en 2003 (3), investigadores de todo el mundo han apoyado y expandido el concepto de inflammaging, atrayendo la atención incluso del pensamiento más conservador dentro de la medicina. Quizás la culminación de este trabajo fue publicada al final de 2008 con el macroestudio JUPITER (4) con 17.802 hombres y mujeres sanos con niveles normales de colesterol malo LDL pero con niveles elevados de la inflamatoria Proteína C Reactiva. Este estudio demostró que las personas con marcadores inflamatorios elevados tienen un alto riesgo cardiovascular a pesar de que sus niveles lipídicos (distintos tipos de colesterol) sean normales.
En este contexto, es interesante un estudio publicado en 2007 que propuso que el destacado factor de transcripción inflamatorio NF-kappaB es activado por una familia de factores de transcripción llamada FOXO. Se sabe que el ácido alfa lipoico inhibe el NF-kappaB. Lo más interesante del asunto es que estos factores proinflamatorios, siempre según dicho estudio, son activados primariamente por la insulina elevada. En el estudio, la restricción calórica actuó favorablemente. Muchos investigadores consideran, y me parece una idea absolutamente lógica, que la restricción calórica funciona porque reduce los niveles elevados de insulina. Aunque todo esto sigue sonando relativamente novedoso para importante parte de la comunidad científica, ya en 1995 el Dr Barry Sears propuso la misma teoría de la hiperinsulinemia para explicar la enfermedad crónica. En cualquier caso, los últimos avances no vienen sino a demostrar la eficacia de las dietas antiinflamatorias, entre las cuales la Dieta de la Zona fue sin duda pionera.
(1).- Franceschi C. “Inflammaging as a major characteristic of old people: can it be prevented or cured?” Nutrition Reviews, 2007 Dec;65(12 Pt 2):S173-6.
(2).- Mach F. “Inflammation is a crucial feature of atherosclerosis and a potential target to reduce cardiovascular events” Handb Exp Pharmacol, 2005;(170):697-722
- Fillit HM, Butler RN, O’Connell AW, et al. “chieving and maintaining cognitive vitality with aging” Mayo Clin Proceedings, 2002 Jul;77(7):681-96.
(3).- Franceschi C, Bonafe M. “Centenarians as a model for healthy aging” Biochem Soc Trans, 2003 Apr;31(2):457-61.
(4).- Ridker PM, Danielson E, Fonseca FA, et al. “Rosuvastatin to prevent vascular events in men and women with elevated C-reactive protein” New England Journal of Medicine 2008 Nov 9.
Antienvejecimiento

Que la restricción calórica es posiblemente el más contrastado método antienvejecimiento es algo que la ciencia lleva décadas afirmando. Ahora también sabemos que el aceite de pescado posee una acción sinérgica antiedad junto con ésta. En 2006, un
grupo de científicos coreanos publicó un estudio en
Life Sciences donde testaron la restricción calórica y el consumo de aceite de pescado en ratones, a la par que midieron diversos marcadores inflamatorios y oxidativos. En un estudio de 9 meses, unos ratones recibieron bien una alimentación con aceite de pescado o con aceite de maíz. A unos se les permitió comer lo que quisieran mientras a otros se les redujo un 40% la ingestión de calorías. A los cuatro meses se midió, entre otros, el dañino radical libre superóxido, y se comprobó que este nivel era un 18% superior en los ratones mayores respecto a los jóvenes, ambos con la misma dieta de aceite de maíz.
Por su parte, entre los ratones jóvenes se encontró que quienes seguían sólo la dieta de aceite de pescado tenían un 60% menos de producción de superóxido comparados con los jóvenes en la dieta de aceite de maíz. Los ratones jóvenes sometidos sólo a restricción calórica tenían un 35% menos de superóxido que los que comían libremente. Por tanto, aunque ambas estrategias eran efectivas, sólo el aceite de pescado parecía aún más que sólo la restricción calórica. ¿Y si se combinaban ambos métodos? Los resultados fueron soprendentes, pues los ratones jóvenes con dietas de restricción calórica y aceite de pescado redujeron un 90% su producción de superóxido comparados con los jóvenes que no seguían ninguna estrategia. ¿Y en los ratones mayores? Si consumían aceite de pescado y restringían sus calorías tenían hasta un 94% (!) menos de superóxido que los mayores con aceite de maíz y con alimentación libre.
Este estudio, además, está en sintonía con otros, como uno llevado a cabo por la Universidad de Texas ese mismo año, que parte ya del supuesto de que “tanto la restricción calórica como las grasas omega-3 prolongan la esperanza de vida, suprimen la carcinogénesis y mejoran la función inmunitaria en una variedad de modelos animales”.
En realidad, si quieres conseguir tan sorpendentes resultados no tienes que inventar nada nuevo. Simplemente tienes que seguir los pasos de la Dieta que conduce a la Zona (restricción calórica+Omega3) en la que se combaten las enfermedades y se revierten los marcadores del envejecimiento.

A.G.E. o
Advanced Glycation Ends. Dicho en español: Acabados de glicación avanzada. O más abreviadamente:
GLICACIÓN (también denominada glucosilación). ¿Y qué es la glicación? La glicación es una reacción producida entre un azúcar y una proteína que conduce al entrecruzamiento de dicha proteína con lo que pierde sus propiedades y se convierte en una proteína que va deshidratándose, degenerando y termina dañando la célula estimulando la apoptosis (su muerte). Dicho de un modo visual, es el proceso por el que las proteínas se vuelven rígidas y duras. En el campo dermatológico, la glicación es uno de los pilares de las causas internas de la generación de arrugas: la glicación produce un entrecruzamiento del colágeno típico de la piel envejecida que le hace perder sus propiedades biológicas. Pero no sólo eso. Como el Dr Nicholas Perricone pretende demostrar en su último libro
“Ageless Face, Ageless Mind” (”Rostro sin edad, mente sin edad”), la medicina cada vez logra relacionar de un modo más patente la enfermedad de alzheimer, la cardiovascular y otras enfermedades degenerativas con el proceso de glicación que se produce en órganos específicos del cuerpo.
Recuerda que todos tus órganos están compuestos primariamente de proteínas. Por si todo esto fuera poco, el fenónemo de la glicación incrementa la oxidación en tu cuerpo creando radicales libres. La medicina ya plantea el envejecimiento como un proceso de glicación (así como inflamatorio).
¿Y qué debemos hacer para combatir la glicación? En tanto las culpables son las moléculas de azúcar que se adhieren a las proteínas, debemos reducir los carbohidratos glucémicos (los que favorecen más la elevación del nivel de glucosa). Así, debemos seguir una dieta anti-glicación (en el fondo es como hablar de una dieta anti-inflamatoria, en tanto la glicación es una parte del cuadro de la inflamación celular, pero éste es otro asunto), típicamente caracterizada por:
- Ser adecuada en proteína, para reparar tus órganos y piel.
- Ser moderada en carbohidratos. Los cuales deben ser de bajo índice glucémico. Así, restringiremos al máximo pan, pasta, arroz, trigo…etc, en favor de frutas y verduras. Las formas integrales de los carbohidratos glucémicos no son ideales para un consumo muy abundante y copioso, pero son una opción mejor.
- Proporcionar grasas adecuadas. Básicamente adecuada en grasas monoinsaturadas, como la del aceite de oliva virgen o los frutos secos.
Este tipo de dieta han venido muchos a denominarla una dieta favorable a la Zona o Dieta de la Zona. Aparte, podemos consumir suplementos que combatan el proceso de glicación, de los que hoy apenas destacamos dos de los más relevantes:
- Omega 3 o aceite de pescado destilado. En relación con la glicación su papel se centra eliminando la respuesta inflamatoria de la grasa corporal, la cual inhibe el adecuado uso de la glucosa (la glicación es un uso claramente inadecuado de la misma por parte del cuerpo).
- Ácido alfa-lipoico: Es uno de los principales suplementos antiglicación. Al ser un antioxidante hidro y liposoluble combate eficazmente los radicales libres que crea la glicación. Resulta fundamental si tenemos en cuenta que el proceso de glicación y de oxidación se retroalimentan. (1) A su vez, potencia la presencia de glutation en las celulas, que combate los daños que produce con los años el proceso de glicación.
El mercado espera aún algún medicamento o suplemento que pueda revertir todo el daño ya producido por la glicación, pero no existe por problemas de aprobación de la FDA en EEUU (Food and Drugs Administration). (2)
(1) Baynes JW. From life to death–the struggle between chemistry and biology during aging: the Maillard reaction as an amplifier of genomic damage. Biogerontology. 2000;1 3:235-46.
(2) “Investor Relations” at www.alteonpharma.com.

En ningún tratado concienzudo sobre la medicina antienvejecimiento puede faltar una referencia y exposición acerca de la hormona del crecimiento. Durante la juventud, abundantes niveles de hormona del crecimiento favorecen un saludable metabolismo y un ratio óptimo de masa muscular y grasa corporal (en parte esto explica por qué nos cuesta tanto perder grasa corporal cuando tenemos más edad). Sin embargo, la secreción de hormona del crecimiento empieza a declinar aproximadamente desde los 18 a 25 años nada menos que un 50% cada 7 años (podemos ver en el cuadro superior la drástica caída de estos niveles a lo largo de los años). Por razones como ésta muchos médicos y personas consideran la hormona del crecimiento algo así como la hormona de la juventud. Sin embargo, las inyecciones subcutáneas de hormona del crecimiento, bastante populares al menos en EEUU entre algunos deportistas/culturistas y en algunas clínicas antienvejecimiento, son un tratamiento altamente controvertido y que abiertamente desaconsejo por sus inequívocos riesgos de animar el crecimiento tumoral.
La hormona del crecimiento, también conocida como somatotropina, es un dipéptido producido por el lóbulo anterior de la glándula pituitaria. Su secreción ocurre de una manera episódica seguida de los ritmos circadianos (aquéllos que por ejemplo regulan las horas de sueño), lo cual es controlado por un área central del cerebro llamada hipotálamo. Su déficit se ha asociado con problemas del envejecimiento tales como fragilidad ósea, declive cognitivo, reducción de masa muscular y fuerza o problemas de sueño.
Las buenas noticias son que existen probados métodos naturales para potenciar la secreción de hormona del crecimiento por parte del hipotálamo sin recurrir a costosas y de dudoso beneficio a largo plazo inyecciones de dicha hormona.
1.- Reduce grasa abdominal
Una importante concentración de grasa en la región abdominal inhibe la liberación de hormona del crecimiento. En esta línea, las investigaciones corroboran que la pérdida del sobrepeso revierte dicho problema (”Impaired growth hormone responses to growth hormone-releasing factor in obesity. A pituitary defect reversed with weight reduction”, N Engl J Med, noviembre 1984). Recuerda que la acumulación de grasa es señal de resistencia a la insulina y la leptina. Para resolver tales problemas las dos mejores estrategias son una dieta antiinflamatoria y la suplementación de ácidos grasos Omega 3.
2.- Evita los carbohidratos glucémicos
En el fondo no deja de ser un desarrollo de parte del punto anterior. La insulina elavada es un claro inhibidor de la liberación de hormona del crecimiento. Cuantos más carbohidratos glucémicos (pan, pasta, arroz, patata..) consumes, más insulina demanda tu organismo para desalojar el azúcar que estás generando en la corriente sanguínea (”Insulin inhibits growth hormone signaling via the growth hormone receptor/JAK2/STAT5B pathway”, J Biol Chem, mayo 1999). También debes evitar las bebidas azucaradas y por supuesto los alimentos que contengan sirope alto en fructosa.
3.- Duerme adecuadamente
La mayoría de la secreción de hormona del crecimiento ocurre durante la ondas cortas del sueño. El inadecuado sueño, las pautas descontroladas para dormir y el sueño de baja calidad inhiben sustancialmente la producción de esta hormona. Lo óptimo es dormir las horas adecuadas en un horario lo más rutinario y constante posible (”Age-related changes in slow wave sleep and REM sleep and relationship with growth hormone and cortisol levels in healthy men”, JAMA, agosto 2000).
4.- Haz correctamente tu última comida del día
Tu última comida del día es fundamental para mantener un correcto equilibrio del eje Hormona del Crecimiento/IGF-1. Una comida alta en carbohidratos al final del día tiende a desajustar dicho equilibrio. Adicionalmente, necesitas un consumo adecuado de proteína, ya que ésta se compone de aminoácidos esenciales para asistir la liberación de hormona del crecimiento. Realmente lo único que debes hacer es ajustarte con hincapié en tu última comida a la dieta antiinflamatoria; si los excesivos carbohidratos inhiben durante la noche hormonas de rejuvenecimiento como la del crecimiento, demasiados pocos te conducirán a una hipoglucemia nocturna. Como siempre lo ideal es una cantidad moderada de carbohidratos de lenta absorción acompañada de proteína. (”Use of amino acids as growth hormone-releasing agents by athletes”, Nutrition, julio 2002)
5.- Realiza actividad física
El ejercicio físico es un natural potenciador de la hormona del crecimiento (”The exercise-induced growth hormone response in athletes”, Sports Med, 2003). El mejor tipo de ejercicios para este propósito es sin duda el anaeróbico, que es de resistencia muscular, como las pesas o los abdominales. Como curiosidad, es la hormona IGF-1 la responsable de mantener y potenciar tu masa muscular, y dicha hormona, llamada factor de crecimiento 1, la libera el hígado como respuesta a la hormona del crecimiento. Mantener la masa muscular es esencial para una correcta función inmunitaria a lo largo de la vida. Esto se enmarca dentro lo que he denominado un estilo de vida anabólico.