¿Estás embarazada? No olvides tu Omega 3
Septiembre 24, 2009 by A. David
Categoria Artículos, Nutrición-Salud
Las mujeres, me gustaría pensar que todas, asumen en mucha mayor medida la importancia de la alimentación durante el embarazo. Dirigido precisamente a ellas, la autora de libros de cocina Catherine Jones junto con la nutricionista pediátrica Rose Ann Hudson han publicado en EEUU en 2009 “Eating for Pregnancy: The Essential Nutrition Guide and Cookbook for Mothers-to-Be” (que se traduciría por “Comer durante el embarazo: La Guía Esencial de Nutrición y Libro de Cocina para las que van a ser madres”). Uno de los alimentos centrales de este libro es el salmón salvaje, por su alto contenido en omega 3. Y es que el omega 3 DHA es imprescindible para el niño desde el embarazo. Simplemente tengamos en cuenta que aproximadamente el 60% de nuestra masa cerebral es DHA y el 70% del desarrollo cerebral tiene lugar durante la gestación, la lactancia y primeros años de vida. Una deficiencia de DHA puede llevar al autismo, y este nutriente es un componente fundamental de la retina del ojo. Rose Ann Hudson recopila en este libro beneficios contrastados en estudios publicados de la ingesta de omega 3 DHA durante el embarazo, tales como la prevención del nacimiento prematuro, aumento del peso del bebé al nacer y de su circunferencia craneal o prevención de depresión en el embarazo y postparto. En este sentido es interesante comprobar cómo muchas fórmulas infantiles han incluido omega 3 DHA en los últimos años, no obstante los niveles que aportan siguen siendo casi placebo, es decir, demasiado bajos. Un consumo habitual de pescado siempre es aconsejable. A este propósito hace poco me preguntaba una persona sobre la cantidad de pescado que debería tomar para proporcionar a su organismo una elevada proporción de grasas omega 3.
Y es aquí donde el pescado tiene sus claras limitaciones básicamente por la omnipresente contaminación ambiental, en este caso en forma de mercurio y metales pesados de los que no se salva ni siquiera el pescado salvaje. Es importante por ello elegir pescados pequeños en lugar de grandes o muy grandes. El salmón, las sardinas, los boquerones o el bacalao en general presenten un perfil bastante bueno para un consumo muy habitual. Por contra, deberíamos evitar el emperador (al igual que el tipo de salmón y pescados que incluye el sushi) y no tomar nunca tiburón. Una vez más los suplementos de ácidos grasos omega 3 destilados y libres de metales pesados y mercurio adquieren una posición irreemplazable. Mi recomendación es unos 3 gramos de omega 3 EPA y DHA durante el embarazo y lactancia (aunque el DHA es el gran protagonista del desarrollo neuronal, es importante contar con el poder antiinflamatorio del EPA). Pero no hace falta estar embarazada para beneficiarse de las grasas omega 3. Y si lo estás, lo que puedes esperar de su consumo es un desarrollo intelectual y cognitivo superior en tu hijo. Siempre me lamentaré de que cuando era niño aún estas evidencias no estaban ahí. Pero no lo olvidemos, hace unos 20 años el mantra antigrasas era lo que predominaba en el mainstream médico. Puede que para encontrar la causa de muchos problemas juveniles de hoy haya que buscar en las deficiencias de ayer.

