A propósito de tus hijos

Septiembre 24, 2009 by A. David  
Categoria Artículos, Nutrición-Salud

Qué más importante que la salud y bienestar de tus hijos. Aprovechando el inicio del curso escolar bien vale recordar algunas cuestiones referentes a ellos:

- La obesidad, el sobrepeso y los desórdenes metabólicos afectan cada vez más a los niños. Por ejemplo, en regiones del sur de España tenemos los niños más obesos a nivel europeo. No es precisamente motivo de orgullo, y de hecho ya está a la orden del día el uso de la designación ‘obesidad infantil’. Educar nutricionalmente a tus hijos es una de las cosas más valiosas tanto para su presente como para su futuro. Si es cierto que en la infancia y adolescencia se asientan con fuerza las enseñanzas y valores aprendidos, exactamente lo mismo sucede con la relación que establecemos con la comida. Debemos procurar que los niños valoren los alimentos naturales. En realidad, diversos estudios han demostrado que nuestro paladar prefiere alimentos creados por la naturaleza y orgánicos (hoy lo orgánico a algunos les suena símbolo de exclusividad, pero es la forma en que nuestros antepasados consumían los alimentos) a alimentos procesados, hormonados, creados a base de pesticidas… lo que sucede es que acabamos acostumbrándonos al sabor de lo artificial, endulzado, edulcorado, alterado y falsamente coloreado. Hace tiempo leía el testimonio de una madre que había enseñado a su hijo a diferenciar las proteínas de los carbohidratos y las grasas. Sin duda su hijo tendrá un criterio alimentario por desgracia poco común en los jóvenes. Y esto no debería extrañarnos puesto que en términos generales el nivel de ideas nutricionales de muchas madres cuando no brilla por su ausencia parece directamente sacado del Cosmopolitan. Aunque muchos médicos son partidarios de las enseñanzas nutricionales en la escuela, no dejo de ser bastante escéptico con estas propuestas. Debe entenderse que es el gobierno de turno con el ministerio de sanidad y/o educación de turno el que decida el contenido de esas enseñanzas, pero ¿qué nos han estado enseñando las autoridades gubernamentales y oficiales durante años? Que sigamos una dieta basada en almidones, trigo, cereales de todo tipo, pasta, baja en grasas y… ¿proteína? bueno, qué mas da la proteina. Ahora, de modo iluso, pretenden arreglar todos los desbarajustes que han alentado con una hipócrita campaña de 5 frutas y verduras al día. Hipócrita a no poder más porque los gobiernos occidentales siguen subvencionando las materias primas que producen pan, pasta y cereales rápidos de desayuno. Los fieles seguidores de los dictados de los gobiernos, instituciones públicas y políticos creen que ellos deben dirigirnos en materia de salud y por tanto también en alimentación. Como en tantas otras cosas los políticos, siempre deseosos de intervenir sobre nuestras vidas, se creen los grandes gurús. Alimentariamente han sido los gurús del desastre. En resumidas cuentas, debes mantener a tus hijos al margen de las margarinas (la mantequilla es más sana), aceite de girasol, maíz y soja (aceite de oliva en su lugar), limitar cuanto puedas la bollería, dar preferencia a las galletas o yogures y similares libres de azúcar así como a lo multicereal cuando de cereales se trata, y por supuesto dar entrada a un amplio, muy amplio abanico de frutas y verduras que deberían estar presentes en todas las comidas, igual que una adecuada fuente de proteína. No uses nunca al gobierno como excusa o salvaguarda, él no es el padre ni responsable de tu hijo, lo eres tú.

- La era de una mayor abundancia en Occidente también ha traído la era de los desórdenes neuronales y psicológicos. Puede parecer paradójico, pero ingiriendo más alimentos nos hemos vuelto más deficientes en múltiples nutrientes. Consumimos calorías vacías, en lo cual también influye el empobrecimiento de los suelos de cultivo. Y esas deficiencias pueden conectarse, y de hecho lo hacen, con problemas como el síndrome de hiperactividad o desórdenes de atención, autismo, conductas violentas o depresión por citar algunas. En muchas ocasiones los niños son víctimas de estos problemas. Aunque me gustaría desarrollar este enfoque en otro momento, es lo que la Dra Martha Herbert ha denominado ‘un desorden del cuerpo que afecta al cerebro’ en relación con el autismo. Deficiencias nutricionales como magnesio, vitaminas del grupo B, vitamina D, zinc, ácidos omega 3..por citar algunas de las más comunes pueden realmente llegar a desatar un problema neuronal grave. Ante cuestiones de este tipo en este caso en un niño (lo mismo vale para un adulto), puede ser crucial tratar el problema con un naturópata o un médico con destreza en estas lides que puede hallar también como causa del problema una intolerancia alimentaria (a los poco familiarizados con este enfoque les choca profundamente que el consumo de gluten en una persona intolerante no diagnosticada puede desatar una esquizofrenia, pero está perfectamente comprobado. “Relapsed Schizophrenics: More Rapid Improvement on a Milk and Cereal-Free Diet”, British Journal of Psychiatry, mayo 1969; “Wheat Consumption and Hospital Admissions for Schizophrenia During World War II. A Preliminary Report”, American Journal of Clinical Nutrition, 1996), exceso de metales pesados en el organismo (son neurotóxicos) o problemas digestivos debido a bacterias en el estómago.

- Tradicionalmente la preocupación por el exceso de televisión vista era común en todos los padres. Creo que esta preocupación cada vez se sustituye más por las horas de conexión a internet y uso del ordenador y videoconsolas. Bien mirado, puede que muchos padres acaben valorando esto como un mal menor, pues al fin y al cabo permanecen en casa. Pero la sobreprotección de los hijos tampoco es buena. Los medios de comunicación puede que sean en parte responsables de una cierta paranoia no siempre fácil de reconocer en los padres sobre el miedo a que los hijos pisen solos unas calles que vendrían a estar plagadas de delincuentes. Pero una sobreprotección excesiva junto con las tecnologías de ocio que están a disposición dentro de casa han colaborado fuertemente a cosas que no son nada positivas: la reducción de horas al aire libre de los niños así como la menor práctica de deportes en niños y adolescentes en comparación con la de una o dos generaciones anteriores. La salud física y emocional requiere exposición a luz natural y la práctica de ejercicio físico, desde la infancia. Es complicada la labor de saber hasta qué punto debemos abrir en cada momento y etapa las libertades de los hijos pequeños para hacer cosas por sí solos en ausencia de la vigilancia paterna, pero es un tarea que los padres deben hacer.

  • Winsor Pilates

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