Resveratrol, llave de la longevidad
Agosto 8, 2009 by A. David
Categoria Artículos, Longevidad, Nutrición-Salud

La actual historia del descubrimiento de los genes de la longevidad empieza en el siglo XX con los experimentos acerca de la restricción calórica en animales. Clive M. McCay, científico nutricional de la Universidad de Cornell en Nueva York fue uno de los primeros y más exitosos investigadores en el campo del antienvejecimiento. En los años ’30 demostró que la restricción de calorías permitía a los animales vivir más tiempo. Reduciendo un 40% de calorías en ratas consiguió que éstas vivieran entre un 40% y un 50% más, retrasando asimismo todo tipo de enfermedades. Desde entonces este tipo de experimentos de dietas restringidas en calorías han funcionado una y otra vez en seres vivos, como levaduras, moscas, mosquitos, ratones o peces.
Todos los estudios conducidos en humanos sugieren que la rectricción calórica reproduce los mismos cambios biológicos que permiten extender la vida. El primer estudio en seres humanos fue en los años ’50 de la mano del fisiólogo Ancel Keys en la Universidad de Minnesota. Otro ejemplo es el del experimento Biosfera 2 llevado a cabo en 1991 en Tucson, Arizona. Epidemiológicamente también se confirman todos esos hallazgos; así, en la isla japonesa de Okinawa, cuya población es la más longeva del planeta, se consumen de 20% a 30% menos calorías que en el resto de Japón. En 2004 se publicó un estudio dirigido por el Doctor Luigi Fontana en el que los individuos con dietas de calorías restringidas no tenían ningún riesgo cardiovascular (el
primer factor de mortalidad en Occidente) comparados con quienes seguían una dieta estándar. Esto significaba que tenían valores inferiores de colesterol total, colesterol malo LDL, o insulina en sangre, así como mayor colesterol bueno HDL. Posiblemente la conclusión más reveladora para el gran público resultó que quienes practicaban la restricción calórica mostraron un corazón propio de personas 15 años más jóvenes. Este estudio se enmarca de un proyecto a mayor escala denominado Calorie Restriction Society Research Project, que ha atraído la atención de la medicina antienvejecimiento de todo el mundo.
A pesar que desde los años ’30 del siglo pasado se ha constatado una y otra vez la efectividad de la restricción calórica para extender la vida, tuvieron que pasar varias décadas para explicar de un modo científico las concretas modificaciones biológicas que subyacían. Es decir, a la ciencia aún le quedaba por desvelar cuáles eran los genes de la longevidad que se veían favorablemente alterados por la restricción calórica. La fecha clave en el entendimiento de por qué funcionaba la restricción calórica fue 1997 gracias al científico David Sinclair, que descubrió el papel de las proteínas sirtuínas.
Si la restricción calórica funcionaba porque aumentaba la expresión de las sirtuínas (cuyo funcionamiento explicaré en otro momento), ¿acaso existía algún modo de conseguirlo sin tener que restringir las calorías? Ésa fue la pregunta que se hizo David Sinclair, para cuya respuesta empleó años de investigación y que, finalmente, encontró: los polifenoles y, de entre éstos, muy particularmente el resveratrol era capaz de aumentar la expresión de las sirtuínas.
En concreto, el resveratrol ha demostrado en estudios animales los siguientes beneficios cuando éstos eran a su vez sometidos a dietas altas en grasas y calorías:
- Los ratones tratados con resveratrol no ganaron peso y tenían las células adiposas o grasas más pequeñas
- Protegía a los animales de desarrollar diabetes
- Incrementaba el número de mitocondrias poductoras de energía en las células musculares - ¡sin hacer ejercicio!
- Ayudaba a quemar grasa corporal
- Incrementaba la capacidad aeróbica de los ratones según se comprobaba en ruedas para roedores
- Mantenía la sensibilidad a la insulina de las células, moderando los niveles de azúcar
- Transformaba las fibras musculares en fibras cortas como las que tienen los atletas entrenados - ¡sin hacer tampoco ejercicio físico!
- Mejoraba la fortaleza muscular y reducía la fatiga
- Aumenta la coordinación
- No había efectos adversos en el hígado ni en ningún otro tipo de células de otro órgano
Ya he hablado de la revolución de los polifenoles. No cabe duda que el resveratrol tiene un papel más que destacado en esta revolución.
En abril-mayo de 2009 fue lanzado con gran impacto en público y medios un producto español a base de resveratrol llamado Revidox. En realidad, Revidox contiene por cápsula 8 mg de resveratrol ‘bioactivo’ (ésta no es ninguna denominación científica, así que quiero creer que se trata de trans-resveratrol, que es la forma activa). Revidox cuesta 50 euros la dosis para 30 días. Hasta ahora he ofrecido en mi catálogo un suplemento de 20 mg de trans-resveratrol para 60 días por 22 euros. A partir de ahora, incorporo una fórmula de EEUU de 100 mg de trans-resveratrol para 60 días. Si tomáramos el precio/principio activo de Revidox, este nuevo suplemento de mi catálogo debería valer bastante más de 150 euros. Sin embargo, cuesta 33 euros. Aunque se incluirá en junio en el catálogo de Juventud y Belleza, ya está disponible (quien tenga interés puede escribirme a david_europa@hotmail.com).
Referencias
- “Resveratrol improves health and survival of mice on a high-calorie diet”, Nature, noviembre 2006
- “Small molecule activators of SIRT1 replicate signaling pathways triggered by calorie restriction in vivo”, BMC Systems Biology, marzo 2009
- “Sirtuins: novel targets for metabolic disease”, Current Opinion in Investigational Drugs, abril 2008

